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viernes, 18 de septiembre de 2015

PROFESOR ES UN SER PERFECTO (HUMOR DOCENTE)


• El profesor que falta sin aviso, es porque no le gusta dar malas noticias.
• El profesor que nunca corrige, no quiere herir los sentimientos de sus alumnos.
• El profesor que grita, está enseñando a utilizar toda la potencia de las cuerdas vocales.
• El profesor que falta mucho, se preocupa por el descanso de sus alumnos.
• El profesor que nunca prepara su clase, es un genio de la improvisación, un creativo.
• El profesor que deja que sus alumnos hagan lo que quieran, es un demócrata.
• El profesor con incompatibilidad horaria, es un sentimental, no puede desprenderse de ninguna escuela.
• El profesor que no declara todos sus cargos, es un ser humilde que no le gusta ostentar frente a sus pares.
• El profesor que aprueba a todos, es un ser justo y generoso, da a todos la misma buena nota.
• El profesor que aplaza a todos sus alumnos, los ama, los extraña y los quiere volver a ver en diciembre y en marzo.
• El profesor que entra al aula y dice: “saquen una hoja” es ahorrativo… podría pedir que saquen dos.
• El profesor que deja que sus alumnos se copien, está enseñando a respetar a los autores siendo fieles al texto.
• El profesor que da los resultados de los ejercicios antes que los alumnos los realicen, es una persona transparente que no oculta nada.
• El profesor que festeja las groserías de sus alumnos, es un defensor de la libre expresión.
• El profesor que no escucha a sus alumnos, es porque ellos hablan en un tono muy bajo.
• El profesor que expulsa a sus alumnos del aula, desea que respiren el aire puro del pasillo.
• El profesor que se va antes de terminar la clase, está apurado por volver mañana.
• El profesor que no conoce su materia, está formando autodidactas.
• El profesor no pone ceros, practica círculos.

Tomado de Internet

sábado, 25 de julio de 2015

El Síndrome de Solomón





" En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban de acuerdos con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de sus compañeros participaban en la misma prueba de visión que él.
Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.
La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría” (Solomon Asch)
La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.
Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.
A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.
Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.
El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Aunque nadie hable de ello, en un plano más profundo está mal visto que nos vayan bien las cosas. Y más ahora, en plena crisis económica, con la precaria situación que padecen millones de ciudadanos.
Detrás de este tipo de conductas se esconde un virus tan escurridizo como letal, que no solo nos enferma, sino que paraliza el progreso de la sociedad: la envidia. La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros anhelamos. Es decir, que nos lleva a poner el foco en nuestras carencias, las cuales se acentúan en la medida en que pensamos en ellas. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.
“Ladran, luego cabalgamos”
(dicho popular)
Bajo el embrujo de la envidia somos incapaces de alegrarnos de las alegrías ajenas. De forma casi inevitable, estas actúan como un espejo donde solemos ver reflejadas nuestras propias frustraciones. Sin embargo, reconocer nuestro complejo de inferioridad es tan doloroso, que necesitamos canalizar nuestra insatisfacción juzgando a la persona que ha conseguido eso que envidiamos. Solo hace falta un poco de imaginación para encontrar motivos para criticar a alguien.
El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender la futilidad de perturbarnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas –movidas por la desazón que les genera su complejo de inferioridad– puedan decir de nosotros para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismas.
¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se trasciende? Muy simple: dejando de demonizar el éxito ajeno para comenzar a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye. Esencialmente porque aquello que admiramos en los demás empezamos a cultivarlo en nuestro interior. Por ello, la envidia es un maestro que nos revela los dones y talentos innatos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. Y en el momento en que superemos colectivamente el complejo de Solomon, posibilitaremos que cada uno aporte –de forma individual– lo mejor de sí mismo a la sociedad.

Formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos La envidia paraliza el progreso por el miedo que genera no encajar con la opinión de la mayoría.
Uno de los mayores temores del ser humano es diferenciarse del resto y no ser aceptado.

Fuente: elpais.com

martes, 28 de abril de 2015

Historia para enseñar valores. (Con guía para desarrollarla en reunión con padres)

Guia para desarrollar.

1ª- Entregar la historia de "Ayer y hoy". A los participantes.
2ª- Pedir a los participantes que digan UN valor que les parece que se refleja en la historia.
3ª- Preguntar: ¿Cómo puede ayudar esta historia a los jóvenes y su relación con los adultos.?
4ª- Lea la reflexión del final de este post, y pida que los participantes opinen alrededor de ella.
5ª- Pida que los participantes cuenten experiencias donde personas mayores sufren el desprecio de sus parientes. 
6ª- Solicite soluciones para el desprecio que vive el adulto mayor, no solo en la casa, tambien en los trabajos, en la calle y en las legislaciones. 


Ayer y hoy.



Un viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años, ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacía el alimentarse un asunto difícil.
Los guisos caían de su cuchara al suelo de y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un viejo plato de madera.
De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le preguntó dulcemente: ¿Qué estás haciendo?
Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un plato de madera  para vos y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos". El niño sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Reflexión: 
Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben.
Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas. Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de su hijo. Seamos constructores sabios y modelos a seguir.
He aprendido que puedes decir mucho de una persona por la forma en que maneja tres cosas: un día lluvioso, equipaje perdido y luces del arbolito enredadas.
He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.
He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.

miércoles, 15 de abril de 2015

Profesores a prisión por alterar calificaciones.


Cuando la fama de nuestra profesión, cuando se cuestiona los valores de la sociedad, la corrupción de la institución educativa y de este caso como muchos otros que salpican la profesión docente de manera negativa,  entristece sobremanera, pero sabemos que somos más los que hacemos las cosas responsablemente. 

Este caso dio como sentencia hasta 20 años de cárcel a los profesores que subieron las notas a sus alumnos en EE.UU.

Nueve ex profesores y funcionarios de Atlanta (Georgia) fueron condenados a hasta 20 años de prisión por falsificar los resultados de los exámenes de sus alumnos para recaudar bonos e incentivos, en uno de los mayores escándalos de educación de EE.UU.


El juez del caso, Jerry Baxter, describió el esquema como "la cosa más repugnante" que había pasado en esa ciudad del estado de Georgia.

"Hubo miles de niños perjudicados por esto", lamentó Baxter y, aludiendo al origen humilde de muchos de los alumnos, señaló que la educación era la única oportunidad que tenían.

Tres de los condenados fueron sentenciados a 20 años de prisión, una pena mucho más dura de lo que pedía el estado.

Otros cuatro fueron condenados a 5 años de cárcel, mientras que dos deberán cumplir arresto domiciliario y fines de semana en la cárcel y a otros se les pidió que devolvieran las pagas extra que habían recibido por los resultados falsificados.
44 colegios implicados

A principios de mes, un jurado había declarado a todos ellos culpables de borrar las respuestas incorrectas o ayudar a los alumnos para que acertasen en los exámenes de 2009.

Los investigadores reunieron pruebas de que esas prácticas se habían encubierto en 44 colegios y que había casi 180 funcionarios implicados.

La investigación impulsada por el estado de Georgia conmocionó a la ciudad cuando se descubrió que las autoridades de los colegios públicos de Atlanta habían animado a los profesores a cambiar las respuestas de los estudiantes para demostrar el progreso educativo.

El escándalo de educación fue revelado por un periódico local que demostró que algunos de los resultados eran muy poco probables estadísticamente.

El incentivo de los profesores y funcionarios eran aparentemente las pagas extra que les dan a profesores y colegios en función a los buenos resultados de sus alumnos.

Con la artificial mejora de los resultados, consiguieron recaudar bonos e incentivos y a algunos les sirvió para mantener sus puestos de trabajo.


¿Alguna vez supiste de docentes que cambien o modifiquen calificaciones?

sábado, 21 de marzo de 2015

EL NIÑO QUE PUDO HACERLO...




Lectura para compartir en jornadas docentes.
1º-  Entregar copia de la historia
2ª- Solicitar a los participantes que expliquen que entendieron respecto a la explicación que brindó el anciano.
3ª-  ¿Cómo aplicaría esto que comentan los participantes en los estudiantes?
4ª-  Cómo aplicaría la reflexión de la lectura en su práctica docente.
5º-  Concluya haciendo un resumen de las reflexiones del grupo.



El niño que pudo hacerlo.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.


Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

lunes, 16 de marzo de 2015

"Enseñar es un trabajo bellísimo, lástima que los profesores estén mal pagados”



Jorge Bergoglio, el Papa explicó que "en una sociedad a la que le cuesta encontrar referentes, es necesario que los jóvenes hallen en la escuela un ejemplo positivo", asimismo dijo que "enseñar es un trabajo bellísimo y de gran responsabilidad" por lo que calificó de "injusticia" que "los profesores están mal pagados", al recibir en el Vaticano a miembros de la Unión Católica Italiana de Profesores.

"Enseñar es un trabajo bellísimo, lástima que los profesores están mal pagados", dijo Francisco, que ayer cumplió el segundo aniversario de su pontificado, lo que generó el aplauso de los docentes reunidos en el aula Pablo VI y de todos los docentes que consideramos importante que un personaje de su peso reconozca nuestro trabajo docente. 

También dijo que "Esto es una lástima porque no solo es el tiempo que destinan para crear en la escuela, sino que deben prepararse, pensar en cada uno de los alumnos, en cómo ayudarles a continuar hacia delante. Es una injusticia", señaló.

El Papa Francisco también dijo que "los profesores, para tener un sueldo adecuado, deben al menos hacer dos turnos ¿Cómo logran hacer dos turnos?".

Así, subrayó la necesidad de contar con "profesores capaces de dar un sentido a la escuela, al estudio y a la cultura, sin reducir todo a la simple transmisión de conocimientos técnicos sino tratando de construir una relación educativa con cada estudiante, que debe sentirse acogido por lo que es, con sus límites y virtudes".

"Enseñar es una gran responsabilidad, un compromiso serio que solo una personalidad madura y equilibrada puede asumir. Una tarea así puede infundir temor pero conviene recordar que ningún profesor está solo: comparte siempre su trabajo con otros colegas y con toda la comunidad educativa", apuntó. Los docentes valoramos que se discuta de manera seria y responsable el tema de los docentes, no porque consideremos ser mejores profesionales que otros, sino porque nuestro trabajo es vital en las sociedades y está invisibilizado por lideres políticos, por problemas de todo tipo, y la raíz de el éxito de toda sociedad es cuidar a las nuevas generaciones, esas que los docentes estamos formando. . 


viernes, 26 de diciembre de 2014

Me Alegro de Ser Maestro


Prefiero ser un maestro que un vendedor. Aunque un vendedor gana más dinero que yo, no cambiaría el lugar con él. El vende lavadoras, plumas fuentes, etc., pero yo vendo ideas.

Prefiero ser un maestro que un arquitecto. Un arquitecto ayuda a construir edificios, pero yo ayuda a construir caracteres.


Prefiero ser un maestro que un artista, fascinante como pueda ser esa profesión en su completa belleza, color y simetría. Un artista pinta cuadros sobre lienzos, pero yo pinto cuadros sobre las memorias de los niños.

Prefiero ser un maestro que un contable. El contable hace balance de cuentas, pero yo hago balance de vidas.

Prefiero ser un maestro que un negociante. El negociante trabaja con hechos y figuras, y con monedas sin vida, pero yo trabajo con mentes que se abren, futuros que brillan y principios que crecen.

Prefiero ser maestro que un orador. Un orador insta a adultos al aplauso y a la admiración, pero yo insto a los niños a la elección correcta y al pensamiento noble.

Prefiero ser un maestro que un arqueólogo. El arqueólogo saca tesoros de la tierra, pero yo saco talentos de las vidas.

Prefiero ser un maestro que un estadista. El estadista trata con ciudadanos hechos, pero yo trato de futuros ciudadanos.

Prefiero ser un maestro que un intérprete. El interpreta palabras e ideas, pero yo interpreto motivos, propósitos y anhelos.

Me alegro de ser MAESTRO.

jueves, 15 de mayo de 2014

Oración del Maestro


PERMÍTEME SEÑOR

Conocer, comprender y educar a todos mis alumnos; tratarlos con

autoridad y firmeza sin maltratarlos; respetar su individualidad,

independencia y libertad; haciéndoles entender que tienen deberes y colaboración con los demás.

Recordar siempre que la misión que me has encomendado, aunque difícil es muy bella;

"Formar el mundo del mañana".

Oírlos en sus dudas y reclamos, aceptando que como humano no soy dueño de la verdad y por lo tanto he fallado y puedo equivocarme.

Señor, que todo sea por el bien de mis alumnos que son mi mayor compromiso.

domingo, 17 de noviembre de 2013

SER HIJO DE DOCENTES...




"Hoy estuve pensando en esto de ser hijo de docente, en realidad nunca le había prestado atención, bueno, a mí me encanta, me parece asombroso. Presta atención a lo que te voy a contar y te darás cuenta por que te lo digo....

Soy hijo de docente, uno de mis tíos también es docente, tres de mis amigos son hijos de docentes, la mejor amiga de mamá es docente, y las «chicas» con las que se junta… adivinen, también son docentes. La palabra docente tiene el siguiente significado: «que enseña // relativo a la enseñanza»...

Dadas las circunstancias de vida rodeado de docentes y sobre todo con una madre docente, puedo ayudarles a que realicemos el análisis de «el docente y su entorno, o el docente en familia, como quieran»...

Empecemos, Los hijos de docentes sabemos mucho del léxico docente, sabemos de «adaptación curricular» así se denomina a la media hora en la cual tu mamá no te habla, luego de haber llegado del colegio, no intentes hablarle una palabra… porque la contestación termina en: dejame concentrarme, es como un «estado de crisis»...

Los hijos de docentes, sabemos lo que es ir a guardería desde los 45 días de vida, o que nos cuide algún familiar cercano, las maestras son nuestras primeras y segundas madres, el 90% sabemos cocinar con: «lo que hay en la heladera» y lo aprendimos a la fuerza, si no te haces algo estás frito y muerto de hambre, ya que por lo general no la ves a mamá antes de ir al colegio (a tu colegio); los hijos de docentes sabemos hacer la tarea sin la ayuda de mamá, sabemos plancharnos la ropa, cosernos las medias y, sobre todo, movernos solos. Para nosotros la palabra «aguinaldo» significa: «zapatillas nuevas» y una esperanza a cualquier otro tipo de gasto «cuando cobre el aguinaldo, vemos»...

Los hijos de docentes esperamos el Día del Maestro como a Papá Noel, seguro comemos chocolates y algún que otro regalo pegamos. No quiero olvidarme de algo esencial, los hijos de docentes nunca tenemos el cuaderno de comunicación firmado por mamá, sino por papá. Porque si quieres saber qué tipo está casado con una docente lo único que tienés que hacer es ir a la entrega de libretas de los chicos, 30 madres y 4 padres, simple, maridos de docentes o desocupados...

En los actos escolares, reconoces un hijo de docente porque la mama nunca puede ir, y el dia de la madre menos pues esta cumpliendo con las mamas de otros niños, pero de esa manera aprendimos a tener madres sustitutas y pedirle a la mamá de tu amigo que te acompañe, obviamente que en la primera fila, papá (si es que no trabaja). Mamá docente, no sólo da clases a la mañana sino que por lo general a la tarde corrige, planifica... Señoras y señores, el ser docente no es un trabajo de medio día, es un trabajo de vida completa.Si trabaja medio día en la tarde planifica y hace trabajos en cartulina...

Releo lo que escribo y pienso que esto puede sonar como una queja, lejos de eso está, las docentes son las mejores madres del mundo, nos enseñan la palabra «independencia», nos hablan de arreglárnosla solos, pero cuando las necesitamos, aparte de docentes son mamás, y las mejores que conocí, ¿cómo no van a ser las mejores? si tenemos mínimo 30 hermanos por año. Mi mamá docente me enseñó a vivir, y cuando me preguntan ¿a qué se dedica tu mamá? Digo: es docente, es psicóloga, es maga, es psicopedagoga, es esposa, es mi mamá (y la de un montón más)... "
 
Autor desconocido.

martes, 10 de septiembre de 2013

Canción del día del maestro. Homenaje a los y las docentes.

Un homenaje a los y las docentes. 












TU ME ENSEÑASTE A VOLAR

Tú me enseñaste a volar
con alas de pajarillo
cuando no era más que un niño
sin miedo a la libertad.

No envejecerás jamás,
amigo, hermano, maestro,
siempre como un Padre Nuestro
en boca de algún chaval.

TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS DE LA ESCUELA
ELLOS PASAN TÚ TE QUEDAS,
ALGO DE TI LLEVARÁN.

TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS DE LA ESCUELA
ELLOS PASAN TÚ TE QUEDAS,
TU ME ENSEÑASTE A VOLAR.

Tú decidiste volar
dejando crecer a todos,
cada cual tuvo a su modo
su sueño de libertad.

Nunca he podido olvidar
aquella lección pequeña:
'Cada cual es lo que sueña,
sueña un poco cada cual'.

TE HAN ROBADO...

Vas diciendo que alzarás
el vuelo como un chiquillo
hermano, maestro, amigo,
quédate un poquito más.

Siempre tendrás un lugar
en mi corazón de niño,
compañero de camino
tú me enseñaste a volar.

TE HAN ROBADO...

Letra: Pedro Mari García Franco