jueves, 15 de septiembre de 2016

Profesores cansados del Celular en la clase.

Hace unos pocos años cuando se trabajaba con una conferencia, con grupos de personas "ansiosas" de aprender, era tan sencillo, tomar el micrófono y de acuerdo a tu natural elocuencia el momento era sumamente agradable.Hoy tratar de impartir una clase, es una aventura emocional para el disertante, celulares encendidos, la mayoría de las personas haciéndose selfies, fotografiando la silla, el podio, el techo... todo menos prestar atención al que habla. Ocurre lo mismo en las aulas universitarias, ante esta situación un profesor de Uruguay escribió lo que a continuación les comparto. 


La carta del profesor uruguayo que conmueve al mundo de la educaciónSe trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”. Fragmentos del texto publicado en su blog, El Informante. 

13 de septiembre de 2016 


El profesor Leonardo Haberkorn dictaba clases en la carrera de Comunicación en la Universidad de Montevideo, hasta que renunció en diciembre de 2015 (Gentileza Leo Carreño) 

Con mi música y la Falacci a otra parte. 
Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. 

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo. 


Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. 

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. 

Claro, es cierto, no todos son así. 


Pero cada vez son más. 

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. 

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado. 

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller? 

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! 

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. 


Haberkorn lamenta que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aun en clase (Shutterstock) 


Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. 

Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. 

No quiero ser parte de ese círculo perverso. 

Nunca fui así y no lo seré. 

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. 

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. 

Este año, proyectando la película 'El Informante', sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook. 

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas! 

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador. 

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!". 
Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. 

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. 
Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. 

Silencio. 

Silencio. 

Silencio. 

Ellos querían que terminara la clase. 

Yo también. 



Fuente: Fragmentos publicados en el blog El Informante, de Leonardo Haberkorn



Y LA RESPUESTA A ESTA CARTA... POR PARTE DE SUS "ESTUDIANTES" FUE ESTA: 

La respuesta de los alumnos a la carta del profesor que renunció por el uso de celulares en el aula.·
Profesor: Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.
Alumnos: Profesor, lamentamos su decisión pero si es para sentirse mejor lo respetamos.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.
Por favor profesor no luche con los celulares, WathsApp ni Facebook porque sólo son herramientas de comunicación, usted lo debería saber bien por su profesión. También debería reconocer que gracias a estas herramientas hoy está en boca de muchos y ha generado polémica. Qué pena que ya no nos puede enseñar a realizar una campaña de comunicación con esta fuerza. Qué pena que no pueda demostrarnos que la vida siempre presenta desafíos y que tirar la toalla es un recurso para los que no quieren luchar por mejorar y encontrar soluciones a los problemas. Tal vez este tenga razón y este no sea su lugar.
Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.
Qué pena profesor que no entienda que todos somos diferentes, que tenemos diferentes intereses y pasiones. Seguramente estará de acuerdo que todo es una cuestión de formas, porque la pasión se transmite muy fácilmente. Profesor, entienda que somos jóvenes, usted también lo fue alguna vez y seguramente alguna travesura ha hecho.
Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más.
Si, no todos somos así pero le advertimos que luchar contra la tecnología es imposible porque en el futuro será parte nuestra. Entonces, por qué no utilizarla para potenciar nuevas formas de aprendizaje?
Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.
Disculpe profesor si lo ofendimos. Pero enseñar no es un combate, todo lo contrario. Es un espacio social para conocernos y fundamentalmente para “compartir” bidireccionalmente.
Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.
Profesor, lo que usted tiene que entender es que el mundo ha cambiado y el periodismo de hace 15 años atrás no es el mismo que el actual. Las redes sociales son también una forma de hacer periodismo, el whatsApp, una selfie también es una comunicación. No es que no queremos estar informados, estamos informados de lo que nos interesa. Además profesor, es una época en que el bombardeo de información es impresionante y si uno no filtra lo que realmente quiere esto puede afectar la salud, especialmente cuando se usa con anuncios desalentadores, sangrientos o sensacionalistas. Por favor respete nuestra inocencia selfie.
Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?
Profesor, para eso están los smartphones! Nos hubiera pedido que googleemos y la respuesta estaba allí a un click de distancia. Ya no es cuestión de memorizar, es cuestión de qué y cómo buscar .
¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.
Profesor, está mal no leer Vargas Llosa? Porqué deberíamos leerlo? Qué diferencia hay con Harry Potter? Será que tenemos edad para leerlo o será que cada cual tiene su momento? O será que no nos motivó lo suficiente para interesarnos?
Usted tiene años haciendo esto y se nota que es un apasionado. Porque no nos ayuda a comprender cómo se apasiono y qué significa estar informado para usted? Nosotros estamos muy bien informados de lo que nos interesa, eso téngalo por seguro.
Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.
Profesor, nosotros somos hijos de padres de su misma edad. Ellos nos están dejando este mundo y todos sus desafíos pero no nos enseñan cómo hacerles frente. Nos entregan tecnología y no nos enseñan valores, no nos enseñan a ser competentes y no nos enseñan las habilidades necesarias para evolucionar. Es fácil tirar la toalla y no hacerse cargo cuando uno es responsable (en parte) de las consecuencias.
Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película 'El Informante', sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook. ¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!
Nuevamente disculpas. No todos somos iguales y no tenemos los mismos intereses. Creo que debería tratar de empatizar con nosotros, estar más receptivo, comunicativo, preguntarnos, dialogar… La clase magistral ya no funciona más, ahora todos estamos al mismo nivel y compartimos aprendizajes y vivencias de forma horizontal.
También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.
Profesor, eso pasó hace más de 30 años. Es difícil poder comprender como ese hecho nos ayuda a resolver los problemas que tenemos en el presente. Hoy la realidad es otra, nacimos en democracia, pero de todas formas sería interesante que nos cuente como lo vivía usted en ese momento y que podamos comparar épocas.
Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!". Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. Silencio. Silencio. Silencio. Ellos querían que terminara la clase. Yo también.
Profesor, todos pasamos por distintos estados de ánimo en la vida no se preocupe. Si hay alguna batalla que es importante librar, sin duda es la propia. Por favor reflexione y sobrepóngase a usted mismo, creemos en usted, usted puede. Lo esperamos de vuelta!
Fuente: ZOEM INNOVACIÓN EDUCATIVA

martes, 30 de agosto de 2016

sábado, 27 de agosto de 2016

Una maestra, una alumna y el ratón Peréz.



La leyenda del Ratón Peréz y su colección de dientes es bien conocida por todos, aunque quienes mayor importancia le dan son los chicos. Para ellos, la caída de sus primeros dientes es algo muy especial porque significa que por la noche un pequeño regalito aparecerá debajo de su almohada y por esto la ilusión es muy grande. 

lunes, 22 de agosto de 2016

domingo, 7 de agosto de 2016

¿De qué sirve el profesor? Articulo de Umberto Eco

Caricatura: Kovensky
Un articulo para comprender la visión del escritor Umberto Eco, 
¿De qué sirve el profesor?, escrito Para LA NACION-

"¿En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

lunes, 1 de agosto de 2016

Para los docentes: De chismes y habladurías.


Cuando en la institución educativa, se estén presentando problemas de chismes, corrillos o desagradables rumores; evite discutir sobre le tema, proponga una lectura y pida que lo pongan en practica. 
Promovamos valores con valores, no imposiciones. 

lunes, 18 de julio de 2016

De la abundancia de tu corazón habla tu facebook.


La mayoría de personas encuentran lindas frases, hermosas fotografías, o alguna palabra que resume lo que están pensando y lo comparten en sus muros de FB olvidando que entre otras cosas el muro tiene memoria y las personas te asocian con lo que publicas.