jueves, 27 de octubre de 2016

Alfabetizando más allá de las letras.



"HEMOS ALFABETIZADO AQUELLOS QUE SABEN LEER LIBROS, PERO NO SABEN LEER EL DOLOR DE LOS HOMBRES"
Saben la verdad es que a los humanos actualmente nos hace falta aprender a ser humanos, pero humanos consientes en todo el concepto de la palabra; es decir, debemos ser más humanos y no convertirnos solo en unos modelos superficiales...
En resumen es reflexión de cada uno...
"Sólo tengo una ambición: ver a la humanidad toda junta, negros, blancos, todo el mundo viviendo juntos"
Bob Marley

lunes, 24 de octubre de 2016

Un actor famoso de Hollywood dice;



Conocido por una carrera actoral importante, este actor poco ortodoxo para lo que estamos acostumbrados de las actrices y actores de la meca del cine norteamericano, se expresó hace unos dias acerca de como percibe algunas estigmatizaciones. 

Este actor de origen libanés, nacionalizado canadiense y convertido en estrella del cine norteamericano se expresó así: 

Keanu Charles Reeves,  Dijo:

“No puedo ser parte de un mundo donde los hombres visten a sus mujeres como prostitutas, mostrando todo lo que debería ser apreciado.

Donde no existe el concepto de honor y de dignidad, y uno sólo puede confiar en aquellos cuando dicen “lo prometo”.

Donde las mujeres no quieren niños, y los hombres no quieren una familia. Cuando los tontos creen tener éxito al volante de los autos de sus padres, y un padre que tiene un poco de poder está tratando de demostrarte que no eres nadie.

Donde la gente falsamente declara que cree en Dios, con un trago de alcohol en su mano, y la falta de alguien que comprenda su religión.

Donde el concepto de los celos se considera una vergüenza, y la modestia es una desventaja. Donde la gente se olvidó del amor, simplemente buscando la mejor pareja.

Donde las personas reparan cada raya de su auto, sin detenerse en dinero ni tiempo, y ellos mismos, se ven tan pobres que sólo un auto caro puede ocultarlo.

Donde los niños gastan el dinero de sus padres en las discotecas, imitando los sonidos primitivos, y las chicas se enamoran de ellos por esto.

Donde los hombres y las mujeres ya no son identificables, y donde a todo esto se le llama libertad de elección, pero para los que optan por un camino diferente son marcados como déspotas retrasados.

Elijo mi camino, pero es una lástima que no he encontrado comprensión similar en las personas entre las que deseaba encontrar la mayor parte de todo…”




Keanu Reeves.

domingo, 23 de octubre de 2016

Retomando el dictado para mejorar resultados.



Muchas practicas pedagógicas han sido demonizadas, por ejemplo: 
✘ memorización
✘ dictado
✘ lectura en voz alta
✘ ortografía
✘ caligrafía




jueves, 6 de octubre de 2016

¿Qué sentido le dimos a la palabra planificar?



Cómo docente y creadora de contenido navego muchas horas buscando temáticas útiles, recibo en correo privado de la página de facebook Soy docente, maestro y profesor muchos mensajes con peticiones que me deprimen por ejemplo: Si tienes planificaciones de cuarto grado ¿me las puedes pasar?; ¿donde encuentro planificaciones de ciencias para secundaria me urgen; quiero las planificaciones de tercer grado para presentarlas en una semana puedes enviármelas a este correo....

miércoles, 5 de octubre de 2016

Cambiando paradigmas en los estudiantes.


Estudiar tiene una finalidad en la vida de los estudiantes... consolidar una carrera y trabajar de ella, de manera que un estudiante es un futuro ciudadano trabajador, es más en algunos centros de estudios se hace hincapié a que en la escuela les enseñamos como ser buenos empleados.

Y si de pronto cambiamos el paradigma, comencemos a promocionar otro tipo de trabajador, a uno que no está atado a una empresa si  no a sus ideas y a concretarlas.. veamos esta propuesta. 


martes, 4 de octubre de 2016

6 consejos de Facundo Manes para tener un cerebro sano


Antes de los consejos te comento un poco quien es este señor y por qué sus consejos pueden resultarnos utiles en las aulas, en los estudiantes y en los profesores. 

Facundo Manes es un neurólogo y neurocientífico argentino. creador del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), presidente de la Fundación INECO y rector de la Universidad Favaloro. Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Australian Research Council (ACR) Centre of Excellence in Cognition and its Disorders.También preside la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders. Es profesor de Neurología y Neurociencias Cognitivas de la Facultad de Medicina y de Psicología de la Universidad Favaloro y de Psicología Experimental en University of South Carolina, EE. UU., y profesor visitante del Departamento de Neurología de University of California San Francisco (EE. UU) y de Macquarie University (Sydney, Australia)

jueves, 15 de septiembre de 2016

Profesores cansados del Celular en la clase.

Hace unos pocos años cuando se trabajaba con una conferencia, con grupos de personas "ansiosas" de aprender, era tan sencillo, tomar el micrófono y de acuerdo a tu natural elocuencia el momento era sumamente agradable.Hoy tratar de impartir una clase, es una aventura emocional para el disertante, celulares encendidos, la mayoría de las personas haciéndose selfies, fotografiando la silla, el podio, el techo... todo menos prestar atención al que habla. Ocurre lo mismo en las aulas universitarias, ante esta situación un profesor de Uruguay escribió lo que a continuación les comparto. 


La carta del profesor uruguayo que conmueve al mundo de la educaciónSe trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”. Fragmentos del texto publicado en su blog, El Informante. 

13 de septiembre de 2016 


El profesor Leonardo Haberkorn dictaba clases en la carrera de Comunicación en la Universidad de Montevideo, hasta que renunció en diciembre de 2015 (Gentileza Leo Carreño) 

Con mi música y la Falacci a otra parte. 
Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. 

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo. 


Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. 

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. 

Claro, es cierto, no todos son así. 


Pero cada vez son más. 

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. 

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado. 

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller? 

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! 

¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. 


Haberkorn lamenta que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aun en clase (Shutterstock) 


Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. 

Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. 

No quiero ser parte de ese círculo perverso. 

Nunca fui así y no lo seré. 

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. 

Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. 

Este año, proyectando la película 'El Informante', sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook. 

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas! 

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador. 

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!". 
Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. 

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. 
Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. 

Silencio. 

Silencio. 

Silencio. 

Ellos querían que terminara la clase. 

Yo también. 



Fuente: Fragmentos publicados en el blog El Informante, de Leonardo Haberkorn



Y LA RESPUESTA A ESTA CARTA... POR PARTE DE SUS "ESTUDIANTES" FUE ESTA: 

La respuesta de los alumnos a la carta del profesor que renunció por el uso de celulares en el aula.·
Profesor: Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.
Alumnos: Profesor, lamentamos su decisión pero si es para sentirse mejor lo respetamos.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.
Por favor profesor no luche con los celulares, WathsApp ni Facebook porque sólo son herramientas de comunicación, usted lo debería saber bien por su profesión. También debería reconocer que gracias a estas herramientas hoy está en boca de muchos y ha generado polémica. Qué pena que ya no nos puede enseñar a realizar una campaña de comunicación con esta fuerza. Qué pena que no pueda demostrarnos que la vida siempre presenta desafíos y que tirar la toalla es un recurso para los que no quieren luchar por mejorar y encontrar soluciones a los problemas. Tal vez este tenga razón y este no sea su lugar.
Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.
Qué pena profesor que no entienda que todos somos diferentes, que tenemos diferentes intereses y pasiones. Seguramente estará de acuerdo que todo es una cuestión de formas, porque la pasión se transmite muy fácilmente. Profesor, entienda que somos jóvenes, usted también lo fue alguna vez y seguramente alguna travesura ha hecho.
Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más.
Si, no todos somos así pero le advertimos que luchar contra la tecnología es imposible porque en el futuro será parte nuestra. Entonces, por qué no utilizarla para potenciar nuevas formas de aprendizaje?
Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.
Disculpe profesor si lo ofendimos. Pero enseñar no es un combate, todo lo contrario. Es un espacio social para conocernos y fundamentalmente para “compartir” bidireccionalmente.
Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.
Profesor, lo que usted tiene que entender es que el mundo ha cambiado y el periodismo de hace 15 años atrás no es el mismo que el actual. Las redes sociales son también una forma de hacer periodismo, el whatsApp, una selfie también es una comunicación. No es que no queremos estar informados, estamos informados de lo que nos interesa. Además profesor, es una época en que el bombardeo de información es impresionante y si uno no filtra lo que realmente quiere esto puede afectar la salud, especialmente cuando se usa con anuncios desalentadores, sangrientos o sensacionalistas. Por favor respete nuestra inocencia selfie.
Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?
Profesor, para eso están los smartphones! Nos hubiera pedido que googleemos y la respuesta estaba allí a un click de distancia. Ya no es cuestión de memorizar, es cuestión de qué y cómo buscar .
¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.
Profesor, está mal no leer Vargas Llosa? Porqué deberíamos leerlo? Qué diferencia hay con Harry Potter? Será que tenemos edad para leerlo o será que cada cual tiene su momento? O será que no nos motivó lo suficiente para interesarnos?
Usted tiene años haciendo esto y se nota que es un apasionado. Porque no nos ayuda a comprender cómo se apasiono y qué significa estar informado para usted? Nosotros estamos muy bien informados de lo que nos interesa, eso téngalo por seguro.
Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.
Profesor, nosotros somos hijos de padres de su misma edad. Ellos nos están dejando este mundo y todos sus desafíos pero no nos enseñan cómo hacerles frente. Nos entregan tecnología y no nos enseñan valores, no nos enseñan a ser competentes y no nos enseñan las habilidades necesarias para evolucionar. Es fácil tirar la toalla y no hacerse cargo cuando uno es responsable (en parte) de las consecuencias.
Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. Este año, proyectando la película 'El Informante', sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook. ¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!
Nuevamente disculpas. No todos somos iguales y no tenemos los mismos intereses. Creo que debería tratar de empatizar con nosotros, estar más receptivo, comunicativo, preguntarnos, dialogar… La clase magistral ya no funciona más, ahora todos estamos al mismo nivel y compartimos aprendizajes y vivencias de forma horizontal.
También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.
Profesor, eso pasó hace más de 30 años. Es difícil poder comprender como ese hecho nos ayuda a resolver los problemas que tenemos en el presente. Hoy la realidad es otra, nacimos en democracia, pero de todas formas sería interesante que nos cuente como lo vivía usted en ese momento y que podamos comparar épocas.
Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!". Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. Silencio. Silencio. Silencio. Ellos querían que terminara la clase. Yo también.
Profesor, todos pasamos por distintos estados de ánimo en la vida no se preocupe. Si hay alguna batalla que es importante librar, sin duda es la propia. Por favor reflexione y sobrepóngase a usted mismo, creemos en usted, usted puede. Lo esperamos de vuelta!
Fuente: ZOEM INNOVACIÓN EDUCATIVA