martes, 15 de abril de 2014

Cuide su instrumento de trabajo: SU VOZ


Cuando se es novato en docencia la primera enfermedad que nos afectará estará siempre relacionada con la garganta, obviamente  y aunque poco nombrada pero sí muy utilizada: la voz. Con el correr de los años sigue siendo la voz la principal afección médica y es considerada para nosotros como docentes una enfermedad profesional. 
Largas jornadas en las que todo el conocimiento sale tanto de la garganta como del cerebro, son las que con el pasar de los años traen a la vida de los maestros diversas dolencias relacionadas con la voz y el aparato de fonación. 

A pesar de que los maestros son profesionales de la voz, muy pocos son los que le prestan atención a este instrumento y toman las medidas necesarias para asegurar que en el largo plazo su cuerpo no les pasará factura por años de descuido y malos hábitos.



En palabras de la doctora Diana Milena Herrera, actual fonoaudióloga del Colegio Tolimense de la ciudad de Ibagué, "los maestros deben tomar conciencia de que la voz es un componente vital de su fuente de ingreso. Deben conocer y practicar técnicas vocales, pues muy pocos tienen una rutina de entrenamiento vocal. Deben saber, además, que la disfonía, en general, es una enfermedad laboral común en su profesión y es necesario que se eduquen para no lastimar la herramienta de trabajo". 

Síntomas y trastornos comunes

A grandes rasgos, la sensación de falta de aire, la ronquera, el dolor o ardor al hablar, la tensión excesiva en el cuello, la carraspera, la dificultad al comer, beber o pasar saliva y la sensación de tener un cuerpo extraño en la garganta son los síntomas más comunes de una disfonía o un trastorno vocal. 

Las disfonías pueden ser esporádicas o transitorias, en caso de resfrío, gripa o anginas; también pueden ser crónicas e irreversibles, provocadas por afecciones que no pueden ser curadas. "Entre los problemas vocales más comunes en maestros están las disfonías por hiperfunción o hipertónicas, causadas por un mal uso y abuso vocal, especialmente por largas jornadas de trabajo en las que los docentes tratan de manejar a los estudiantes utilizando el recurso de alzar la voz; también se encuentran las causadas por la reiteración de malos hábitos, como consumo de alcohol, bebidas cafeínadas, tabaquismo, entre otros; por otro lado, el padecer enfermedades como gastritis y reflujo gastroesofágico puede afectar directamente la voz, pues los ácidos que producen estas enfermedades llegan a lesionar también la laringe. En el peor de los casos, estas afecciones pueden evolucionar en patologías como nódulos, pólipos vocales, quistes laríngeos, edema de Reinke, papilomas o cáncer laríngeo", aclara la doctora Herrera. 

Mucho que aprender

El panorama de la salud vocal para docentes en el país se caracteriza por la falta de información, educación y disciplina de los maestros sobre prácticas de entrenamiento vocal y cuidados de su instrumento de trabajo, además de la poca prevención y promoción que realizan las administradoras de riesgos profesionales en las instituciones educativas sobre este tema.



La importancia de saber respirar

La respiración correcta es la conocida como costodiafragmática. Aprender a respirar de esta forma es importante, puesto que el 90% de casos de insuficiencia o fatiga vocal proviene de una respiración inadecuada. El profesional de la voz debe inspirar por la nariz, llevar el aire al diafragma (vientre) y hacer una pausa para después espirar por la boca, en forma de soplo suave y prolongado. Este soplo es el que produce la voz: el sonido del habla se crea por la vibración de las cuerdas vocales en tensión, debido al aire que pasa entre ellas. El soplo respiratorio o exhalación debe realizarse de tal forma que no llegue a contraer los músculos del cuello. Si se altera el equilibrio muscular por una respiración exagerada o un soplo disminuido, el trastorno vocal llegará inminentemente. 

La práctica progresiva de relajación y disciplinas como yoga o tai chi permite eliminar tensiones musculares, que actúan como enemigas de la buena fonación. En algunos casos, la distensión muscular no se logra con prácticas físicas, debido a que sus causas son de origen psicológico, como por ejemplo altos niveles de estrés, en cuyo caso se recomienda tratamiento psicoterapéutico.

Relajación muscular para facilitar

La respiración
Para la zona del cuello: mueva la cabeza de izquierda a derecha, dibujando una media luna en el aire. Incline la cabeza hacia adelante y muevala suavemente de izquierda a derecha.
Para la zona clavicular: Con los brazos relajados, eleve los hombros suavemente; una vez estén en el punto más alto, mantenga la tensión por unos segundos y luego déjelos caer. También lleve los hombros hacia arriba y hacia abajo rápidamente,luego alterne levantando primero un hombro y después el otro.


Prevención o alivio

Aunque los expertos afirman que la prevención de este tipo de enfermedades está destinada exclusivamente a docentes entre los 20 y 30 años de edad, pues pasada esta etapa la enfermedad ya puede estar instalada, hay que resaltar la importancia de una visita al otorrinolaringólogo para cualquier persona que presente síntomas persistentes por más de una semana. Para las personas mayores de 30 años es de vital importancia adoptar hábitos saludables e iniciarse en ejercicios de calentamiento vocal y demás prácticas encaminadas a facilitar el trabajo de las cuerdas vocales y la laringe. Para esto, a continuación ofrecemos algunas pildoritas de información que le servirán para aliviar y prevenir sus molestias vocales:
Consumir bastante agua, que no debe estar ni fría ni caliente; mínimo 8 vasos diarios.
Realizar calentamiento de cuerdas vocales y rutina diaria de ejercicios vocálicos. Puede empezar por trinar o silbar en la mañana (en la ducha o mientras se dirige al trabajo), o tararear suavemente, como si estuviera cantando un arrullo. Repita este mismo ejercicio en diferentes intervalos de su rutina, para descansar la garganta y al final del día para enfriar la voz.
Reducir la ingesta de alcohol y cafeína, porque deshidratan los pliegues vocales.
Cuidar la alimentación, puesto que las comidas demasiado condimentadas pueden irritar la laringe; también es importante una alimentación sana y ligera antes de iniciar la jornada laboral, que facilite una buena digestión.
El tabaco es un gran enemigo de la salud vocal, es el camino más fácil hacia el cáncer laríngeo.
¡No gritar!
Si hay síntomas como ronquera, pérdida frecuente de la voz, afonía, alteración de los patrones respiratorios o en la vía aérea superior, presencia de sinusitis, rinitis, etc., consultar inmediatamente al especialista, el otorrinolaringólogo.
Chequear anualmente la función auditiva: la pérdida de audición repercute en que la persona deba hablar en una intensidad más fuerte a la que está acostumbrada, y esto causa paulatinamente hiperfunción vocal.
Aprender a respirar. El docente debe saber que la simple respiración que realiza en forma inconsciente y automática no es suficiente para quien utiliza la voz profesionalmente. Si respira mal, va a hablar mal.
Practicar disciplinas como yoga, stretching, tai chi y relajación, para relajar los músculos, especialmente los del cuello.
Evitar el estrés y otros estímulos psicológicos negativos, que puedan afectar el sistema inmunológico y causen tensión muscular.
La voz resiente mucho la falta de sueño. Duerma como mínimo 8 horas, especialmente durante los días de clases.
No se auto medique, consulte al especialista.
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